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¿Cómo encontrar mis raíces en México?

back to my rootsGracias a las ciudades construidas en la civilización precolombina podemos decir que los mexicanos pertenecemos a una raza de más de 3000 años de antigüedad. Quizá somos descendientes de un aguerrido indio azteca que prefirió morir antes que entregar su libertad. O de un estudioso de los astros que conjugó sus conocimientos con los constructores de la época para elevar las imponentes pirámides. De allí, de esa raza trabajadora, estudiosa y luchadora nacimos los mexicanos. Esa es la raíz del gran árbol genealógico.

Para encontrar nuestros ancestros, la búsqueda debe realizarse en dos fuentes de acuerdo a las fechas de estudio:

Registros Civiles en México

Desde 1859 es obligatorio asentar en los entes públicos los nacimientos, matrimonios y defunciones. Los Registros Civiles son la primera fuente para iniciar las investigaciones. Las anotaciones se realizan a nivel de municipios.

Muchos de los documentos han sido digitalizados por la Biblioteca de Historia Familiar. Pueden ser ubicados en sus centros locales o en su página web. Otra opción es hacer una solicitud por escrito al Registro Civil de la comunidad para obtener una copia de los documentos de tu familia.

Registros de la Iglesia en México

La iglesia católica se instauró en México como religión predominante a partir del año 1527. A partir de esa fecha los curas de las comunidades dejaron evidencia escrita de la vida de sus feligreses. Los expedientes están disponibles en cada parroquia.

Para realizar la investigación de este período, es necesario conocer el lugar de residencia de tus antepasados así como el templo al que asistían. Si se trataba de una ciudad con varias capillas, puedes utilizar las fechas de construcción y ubicación para ir atando cabos.

Muchos registros de las iglesias están almacenados en bases de datos disponibles en línea. Allí pueden ubicarse -de forma gratuita- millones de anotaciones entre los años 1659 a 1905.

Armar un árbol genealógico requiere de mucha paciencia, investigación y fe. Por fortuna, los mexicanos contamos con amplios recursos para conocer nuestras raíces. Y tú, ¿ya has intentado buscar tus ancestros?